
No sabe dar amor porque no confía demasiado en sus semejantes:
conoce demasiados secretos sucios, y eso mata sus sentimientos hacia ellos.
Incapaz de dar tampoco puede recibir.
Su alma endurecida por el aislamiento y por no poder entregarse a los demás, se vuelve irascible y, por lo tanto, no resulta fácil que otros la amen.
El círculo se cierra y ella queda atrapada, dentro.
Robert Silverberg
Encariñarte de ella no significa que sea una chica excepcional*
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