¿Qué es eso a lo que llaman vida, sino dos días de naufragio?
Uno de bienvenida y otro de cansancio. Una luz roja que se acaba cuando se hace blanca. Una vida en broma, una vida franca.
¿Qué es eso de la esperanza?
¿Cuál es esa fe que te abalanza?
¿Qué es ese raíl que tanto alcanza?
¿Qué es ese camino si todo camino lleva a Roma?
¿Qué es esa maroma llamada ímpetu, que tanto emociona al espíritu?
¿Qué es el espíritu, si nadie tiene?
¿Qué es ese alma, que tanto me duele y que tanto suele vitaminar mi calma?
¿Qué es ese ritmo de vida?
¿Qué es esa bebida cristalina? Ahí en mi constelación no existe esa ignorancia que asoma, por esas caras de chiste, tampoco existe ese aroma triste que invade. Tampoco ese dios que se toma, como ejemplo en esto a lo que llaman tierra.
¿Qué es esta tierra, sino una broma?
Esa necesidad por tener habilidad y estar en forma.
¿Qué quieren de mí esos astrólogos? Nada importante, algo semejante a:
chuparme la sangre a través de asuntos, intentar complicarme más mis problemas para que sume puntos.
Tú y yo acabaremos juntos, ni amando ni queriendo, no, difuntos.
Intenta asimilar mis conjuntos. Mis jeroglíficos.
Dime, ¿qué es lo cínico, qué es lo correcto?
¿Qué es esa condena que me estorba?
¿Qué es esa curva bañada en filo que lleva esa chorba?
¿Cómo que qué es ese toma?
¿Qué es ese toma?
¿Qué es esa maroma que me esloma?
¿Qué es la vida?
¿Una ilusión, una sombra, una ficción?
¿Qué mayor, quién es pequeño?
¿Quién es pequeño, eh?
Y los sueños sueños son, sueños son.
viernes, 28 de agosto de 2009
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