Si tan sólo pudiera esconder al pecado que hay
dentro mío. Y mantenerlo en negativa.
Que dulce sería la vida si pudiera ser
libre del pecado que hay en mi.
Nunca seré un santo.
No es una foto que tu memoria pinta.
No le pongo nombre por mi paciencia.
Pero siempre estás por aquí.
Siempre que puedes te encuentro para levantarme cuando estoy
en el suelo. Aún me estoy recuperando.
Aún estoy superando todo el sufrimiento.
Más conocido por mi ira que por cualquier otra cosa.
Pero siempre has tratado de estar a mi lado y de
detener mi caída cuando comienzo a deslizarme
lunes, 13 de julio de 2009
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