Los destinos siempre varían,
podrían ser horas pero parecen días.
Esperar pese a que nada va mal.
Pero los cielos saben que lo hemos intentado tanto,
para por fin, romper.
Una selección de regalos,
con cartas para repartir,
Una mesa estrecha, patas de acero.
Un asiento en la ventana que ve lo mismo
y todos jugamos bajo esa linea.
Los destinos nunca varían,
da la impresión de que estamos a días de allí,
y todos los puntos que nos conducen solo los volvemos a atravesar.
y lo volvemos a hacer.
domingo, 31 de mayo de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario