
cuando se me caía el alma y me ahogaba,
tú venías andando, tú venías desnuda y arañada.
Tú llegabas sangrienta hasta mi lecho, novia mía,
y entonces toda la noche caminamos
durmiendo y cuando despertamos
eras intacta y nueva, como si el grave viento de los sueños
de nuevo hubiera dado fuego a tu cabellera
y en trigo y plata hubiera sumergido
tu cuerpo hasta dejarlo deslumbrante.
Yo sufrí, amor mío, yo sólo te esperaba.
Tenías que cambiar de corazón
y de mirada después de haber tocado la profunda
zona de mar que te entregó mi pecho.
Tenías que salir del agua pura como una gota levantada
por una ola nocturna.
Novía mía, tuviste que morir y nacer, yo te esperaba.
Yo sufrí buscándote, ansiaba tu regreso,
una nueva mujer con lo que adoro de la que no adoraba,
con tus ojos, tus manos, y tu boca pero con otro corazón,
que amaneció a mi lado como si siempre hubiera estado allí
para seguir conmigo para siempre.
homenaje a mi amor y al gran Neruda.
0 comentarios:
Publicar un comentario