martes, 4 de noviembre de 2008


Aquellas horas enmarañadas, llenas de serpientes, 
cuando se me caía el alma y me ahogaba, 
tú venías andando, tú venías desnuda y arañada. 

Tú llegabas sangrienta hasta mi lecho, novia mía, 
y entonces toda la noche caminamos 
durmiendo y cuando despertamos 
eras intacta y nueva, como si el grave viento de los sueños 
de nuevo hubiera dado fuego a tu cabellera 
y en trigo y plata hubiera sumergido 
tu cuerpo hasta dejarlo deslumbrante. 

Yo sufrí, amor mío, yo sólo te esperaba. 
Tenías que cambiar de corazón 
y de mirada después de haber tocado la profunda 
zona de mar que te entregó mi pecho. 
Tenías que salir del agua pura como una gota levantada 
por una ola nocturna. 

Novía mía, tuviste que morir y nacer, yo te esperaba. 
Yo sufrí buscándote, ansiaba tu regreso, 
una nueva mujer con lo que adoro de la que no adoraba, 
con tus ojos, tus manos, y tu boca pero con otro corazón, 
que amaneció a mi lado como si siempre hubiera estado allí 
para seguir conmigo para siempre.


homenaje a mi amor y al gran Neruda.

0 comentarios:

Basado en sueños reales © 2009
design & code Quite Random