especialmente cuando necesitamos a la persona equivocada.
Y esa es, por supesto, la adecuada para algo:
para castigarnos, defraudarnos, darnos por muertos o,
lo que es peor de todo,
darnos la impresión de que no es inadecuada, sino prácticamente perfecta,
para de este modo, colgarnos en el limbo del amor
13.1.08
0 comentarios:
Publicar un comentario