
Si tu cuerpo se divide en dos mitades y una de ellas no tubiera corazon,
pegame un tiro en la cabeza sin dañarme y roba el mio para tu pecho de algodon.
Si la luz de luna no te es suficente es que necesitas claridad en tu rincon,
hare un esfuerzo de ilusion adolescente y te hare una lamparilla con el sol.
Y si alguna vez ves que no digo nada y acaso sientes que me alejo de tu olor,
me estare dando un paseo por tu mirada o bebiendo de tu huerto algun licor.
No te conduelas más, por todo lo que he hecho.
La rosa tiene espinas.
Fango las claras fuentes.
Nubes y eclipses ciegan a la Luna y al Sol y en el botón
más tierno mora un puerco gusano.
Todos los hombres herran y yo también lo hago,
excusando tu ofensa con cien comparaciones,
dañándome a mí mismo, para salvar mi error,
disculpando mis faltas, mas de lo que merezco.
A tu sensual error, le doy mi beneplácito, y tu mismo rival
se torna en tu abogado y actuó contra mí, por defender mi causa.
Tal batalla civil hay entre amor y odio,
que necesariamente, me implica, siendo cómplice,
de aquel dulce ladrón, que agriamente me roba tu amor.
0 comentarios:
Publicar un comentario