jueves, 23 de octubre de 2008

Dulce como ella sola


Desde luego su boca promete el vértigo, la sangre, el rito de la muerte ágil.

Mi arma son estas letras, suficiente al menos para sucumbir con dignidad, 
este temblor del costado, las rayas de su vientre al respirar...
me salpican la vista, me obsesionan.
Su dulce rugir de pequeña bolboreta me persiguen en cada sueño.
Al despertar en cambio, sueño con alcanzarlo.
Ella tiene demasiado olfato para dejarse sorprender por unas paginas y unas letras.
Haría falta una novela, quizá varias, para poder albergar la esperanza de que bajase la guardia por un instante, en mitad de algún párrafo.
Si todavia no me a atacado, es por que en algun modo le agrada esto que la escribo a diario.
Por mi parte estoy dispuesto al sacrificio.
Otras veces he notado como se demoraba al marcharse, mientras dibujaba hipnoticas ondas en su caminar.
Estoy seguro de que en su guarida de fiera inconmovible, en la noches de luna clara, se siente y se encuentra. 
Y de que a veces, tambien, hace un esfuerzo y me recuerda.



tequieroverte

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